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Todo y nada VIII

Las vidas del poeta XXIII

Cierro los ojos
para reconocer la luz,
escojo el silencio
para reflejar mi voz,
salgo a la noche
para soñar el alba,
desnudo mis manos
para tocar tu piel,
respiro despacio
para anunciar la Vida
que late en tu mirada.

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