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El tiempo detenido LXXI

Las vidas del poeta V

No sé si mi esperanza podría ser tu nombre,
pero la humedad de tus besos
me tiene preñada de trigo recién cortado,
de uva madura,
de salinas en tardes de otoño.
Me alejo despacio,
conservando tus manos
para repetir sus caricias
hasta caer rendida de ternura.
Ven y calma mi sed.

Cádiz, octubre de 1978.
Quisiera viajar hacia ninguna parte, no llegar nunca.
Lucía vuelve a casa.

Comentarios

  1. Qué bonito!
    Qué bien dices las cosas... Hace tanta falta leer cosas bellas para que la esperanza tenga algún nombre:poesía!

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