Ir al contenido principal

El tiempo detenido XXIX

Las vidas del poeta IV

Muero por pensarte,
muero por acariciar cada sombra,
cada parcela de tu piel.
Muero por rendirme a tus labios,
sólo una vez, no importa,
pero muero por ser la humedad
en el perfil de tus labios.
Muero, ay, porque no sé vivir de otra manera...

Valparaíso, otoño de 1968.
José recurrió a Neruda para hablarle a Luz.

Comentarios

  1. Hasta su sombra es deable...!!!
    Qué bonito......!!!

    ResponderEliminar
  2. Neruda siempre será un buen recurso para hablarle de amor a quien amamos.

    Saludos desde Chile

    ResponderEliminar
  3. El siempre será ese escucha que todo lo atiende

    Realmente bello

    Un abrazo muy fuerte!!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Tus palabras cotidianas...