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El tiempo detenido XXXIII

Las vidas del poeta III

Veintitrés de octubre,
la Habana es ciudad de soñadores.
Mi cama huele a ti
y te recuerda dormida sobre mi cuerpo.
Eres la perdición,
mis manos agradecidas te buscan
recorriendo sobre el aire cada una de tus formas
con la nostalgia a flor de piel,

le escribió Enrique a María
prometiéndole toda una Vida de poesía y ternura.

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