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Las palabras del aprendiz III

Al-Mubarak. Para tocar la Vida.

He decidido, y no voy a arrepentirme,
ser como la madre que cuando su hija pregunta
por qué el agua del mar está salada,
cuenta que los pescadores salen en sus barcas cada noche
para esparcir la sal que a ella se le queda en los labios.
Aquí estoy, inundado de ternura;
aquí me quedo, perdido de inocencia:
dulce y fiel a mí mismo.

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