sábado, 26 de enero de 2013

Los caminos de la luz VI

Volver a la frontera XI. Return to the border XI.

LAS RAÍCES DEL AIRE

En los espejos del río habita mi memoria,
las torres acompasan sus perfiles,
la luz se modela para hacerse orilla.
En los nombres de la madera
se reflejan mis manos,
las palabras se rompen
para dar forma a mis ternuras,
el silencio se expande
y se vuelve cadencia en el alma.
Es en las raíces del aire
donde su aliento
se hace hambre cotidiana,
donde me traspasa
el tiempo que renueva
la voz de los vencejos,
donde su mirada se desborda
al reconocerse sal en los susurros,
anhelo de esperanza
en los que siempre vuelven
para saberse camino.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Cadencia XX

las preguntas que nos quedan por hacer. the questions that remain to be done.

Habito en la verticalidad de los sueños,
en la soledad de las palabras,
en el compás de la belleza.
Permanezco en el hambre de ternuras,
en los vaivenes del alma,
en la sal estremecida.
Soy en la memoria que aún está por hacer,
en los perfiles que alumbran los milagros,
en los vendavales que me aroman de dulzura.
Renuncio al vacío,
anhelo el horizonte,
te entrego mi mirada.

martes, 4 de diciembre de 2012

Cadencia XIX

Heterónimos VI

En la transparencia de los días
habita la cadencia silenciosa,
mi hambre dolorida,
tu belleza iluminada.
En el vendaval de los reflejos
se reconoce la memoria de las manos,
la voz de la ternura,
el contraluz de los deseos.
En el compás de la Vida
renace mi aliento a borbotones,
tu esencia en mi regazo,
la esperanza de soñarnos
desnudos frente al espejo.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Cadencia XVIII

el hacedor de sueños

Habitaré en la luz de la memoria
que modelen tus manos,
en la madera que adivina en tus formas
el perfil de la esperanza.
Caminaré al compás de los nombres
que se saben sal en tu ternura,
con la cadencia en mi deseo
por habitar en tu piel.
Soñaré cada razón
que nos enraíce al espejo,
cada palabra que brote
para pronunciar la Vida.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Cadencia XVII


 las vidas del poeta. jorge reyes II.

En el trigo de tu voz
habita mi deseo,
en los perfiles de tu aliento
se modela mi ternura,
en la cadencia de tus manos
permanece mi esperanza.
Es en tu mirada
donde reconozco mi reflejo,
en tu piel
donde toman forma mis palabras,
en la luz de tus silencios
donde soñaré la Vida.
Toma de mí
los nombres de la belleza,
la memoria que me inunda de raíces,
cada verso traspasado
para renacer en tu cuerpo.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Los caminos de la luz V

las manos de la memoria. razón del paraíso.

CREDO

Somos la cadencia del mar,
la madera que se hizo cotidiana en tus manos,
la esperanza como razón de ser.
Somos el silencio en la mirada,
las lágrimas de terciopelo,
la luz acompasada a los susurros.
Somos la ceniza en las raíces,
y el hambre de ternuras
como renuncia al vacío,
y el aliento que nos sostiene
para devolvernos al espejo.
Somos la candela que dará forma al cisco
hasta habitar en los tiempos del alma,
la voz que se volverá sagrada
en las melodías del aire,
el metal que reflejará nuestros sueños
para que permanezcan en su regazo.
Somos la sal en los nombres de la ternura,
y la bruma que nos traspasa con su caricia,
y cada palabra que se quebró para hacerse nueva.
Somos el esparto que gime en la memoria,
y el compás que la soledad deja en los rostros,
y los versos que estremecen los labios
hasta reconocer su sabor a tierra.
Somos el perfil que bordan los recuerdos,
la belleza que nos inunda
hasta resucitarnos en la pureza,
la promesa que alumbra nuestros pasos,
las primaveras que se reconocen
en la piel de la ciudad,
los días que modelaron nuestra esencia
para expandirse en cada gesto de Vida
que nos nazca y se vuelva reflejo.

A la ciudad de Sevilla,
cadencia de luz en el alma.

viernes, 10 de agosto de 2012

Cadencia XVI

Al-Mubarak. Para tocar la Vida.

Anhelo el compás de la belleza
que me traspasa hasta retornar mi voz,
anhelo los perfiles de la luz
que me inundan la mirada
y le dan forma hasta revestirla de ternura,
anhelo la esperanza
que modela cada gesto de mis manos
volviéndose nombre, caricia y certeza,
anhelo el tiempo detenido en cada palabra,
la cadencia del silencio atravesando mi piel,
el hambre de raíces del que bebieron mis versos,
anhelo el aliento que me adivina sagrado
y me sostiene en cada encrucijada.